Es necesario hacer una terapia continua individual a lo largo de todas las actividades, o lo que es lo mismo, tratar de manera terapéutica a cada paciente: continuamente es necesario “atajar” los bajones anímicos, las subidas de ansiedad o la desmotivación con incisos de reflexiones y racionalizaciones.
Así mismo, si se diera el caso de tener pacientes que fueran pareja, intercalar, a la vez que se hacen las actividades, racionalizaciones de “Terapia de Pareja”.
También es necesario que esté presente a lo largo de todas las actividades de toda la jornada una estimulación continua y continuada de las habilidades de la vida diaria: dejarles siempre hacer todo por sí mismos y animarles a hacerlo incluso cuando les resulte difícil y necesiten supervisión, es decir, que todo el día esté impregnado de “terapia ocupacional” para que mantengan la capacidad de valerse por sí mismos, y ganen en agilidad y coordinación viso-manual y corporal, y como conclusión en autonomía personal.
Esto es una fuente increíble de autoestima y una ayuda impagable a la motivación.
Es importantísimo también hacerles reír siempre que sea posible y las más veces posibles al día, ya que la risa estimula las endorfinas (los opiáceos que genera el propio cuerpo) ayudando a mejorar el tono anímico y hace que se ejerciten un montón de músculos ayudando a mejorar el tono muscular.
La esencia es hacer las actividades de estimulación en grupo pero con atención terapéutica individualizada: Cada enfermo de Alzheimer es diferente, pero esto no es exáctamente así. Lo que es diferente es cada persona, así como su carácter y su personalidad (que dentro de la sintomatología de la enfermedad se acrecientan sus rasgos hasta casi caricaturizarse), sus relaciónes y su historia de vida. Si no vivimos aislados los que no estamos enfermos ¿Porqué vamos a aislarles a ellos con la cantidad de contacto humano que necesitan?.
Cuando se hace “orientación a la realidad” siempre se gastan bromas sobre las fiestas que acabamos de pasar y las más próximas que quedan por llegar. Siempre hay que mantener (unos días mas a unos que a otros) un tono de buen humor y las ilusiones de lo que queda por vivir, e insistir todos los días en la idea del hecho de que cualquiera (jóvenes y mayores) no sabemos si nos va a tocar morir mañana y hay que aprovechar, disfrutar e ilusionarse con cada minuto del día e ilusionarse con el devenir inmediato porque (y esto se les repite de continuo) minuto de nuestra vida que queda sin aprovechar y disfrutar, incluso dentro de una situación complicada o poco halagüeña (ya que es lo que nos toca y eso no lo podemos cambiar), minuto que queda perdido y nadie disfruta por nosotros.
Dentro de la “estimulación cognitiva” hay un montón de actividades que (exponiendo las mas adecuadas para el momento), eligen por mayoría y todas tienen diferentes grados de dificultad adecuados a los grados de deterioro de la Escala de Deterioro Global GDS.
Se hacen en grupo porque para ellos es muy gratificante y adquiere mas sentido estar, compartir, solidarizarse, ayudarse y hacer amigos (en definitiva crear de alguna manera lazos afectivos), aunque haya que recordar todos los días el nombre de todos.
Cuando se hace “musicoterapia”, entre otras muchas actividades, ellos mismos hacen música (hacen ritmos para canciones que ellos eligen con instrumentos de percusión que ellos mismos se fabrican), y aquí sí que es todavía menos relevante el grado de deterioro cognitivo ya que además de que hay una conservación especial de la memoria para la discriminación auditiva de tonos, ritmos y melodías, que los enfermos de Alzheimer conservan por el enraizamiento que tienen con la afectividad en la memoria, se dan las circunstancias paradójicas de que enfermos con un grado importante de deterioro que ya no tienen comprensión ni expresión coherente, pueden ser capaces de continuar una canción que han empezado a oír, articulando su letra aunque sea de manera automática, y llevan el ritmo y cantan mejor que otros que están en un estadío inicial de la enfermedad, por el hecho de tener de por sí mejor oído o simplemente gustarles la música, o haber sido entusiastas de ella tocando algún instrumento aunque fuera de manera informal. |